La historia
Nueva York no inventó
el sándalo. Pero lo hizo inevitable.
Nueva York tomó un árbol milenario de la India, lo reformuló en un laboratorio en Nolita, y lo convirtió en el aroma más copiado del siglo XXI. Eso es exactamente lo que Nueva York hace con todo — no inventa, magnifica.
Santalwood viene de ese mismo territorio. El barrio donde nació la perfumería de nicho moderna, donde una pequeña tienda sin letrero cambió para siempre lo que significa oler bien.
Chile siempre supo reconocer lo correcto cuando llegó. Esta vez llegó antes.
La formulación
Tres moléculas de sándalo de síntesis — las mismas que redefinieron la perfumería moderna en los años 2000 — construyen esa cremosidad característica que el sándalo natural de Mysore ya no puede garantizar. El Ambroxan en la base es lo que hace que Santalwood se sienta como piel caliente, no como madera.